Llegó diciembre, y con él la tranquilidad. Una oportunidad para hacer corte de caja y analizar los resultados del año que nos abandona. Éste será recordado, quizá, como el más difícil del México contemporáneo; tanto por el estado de la economía, como por el estado de la seguridad pública y social del país.  El año nos deja un balance difícil de homogeneizar en esta reflexión.

Políticamente, estamos en la recta final de otro sexenio. Se avecina un cambio rumbo a las elecciones, cuyo resultado es difícil de pronosticar. Un país cuya nueva generación no se siente representada por los partidos políticos.  Tampoco por los candidatos emanados de estas instituciones, y en general, no está contenta con el sistema electoral.

El nuestro es uno de los sistemas más caros del mundo, todo para justificar resultados electorales con los que ninguno, ni ciudadanía, ni votados, queda conforme.

Celebridades políticas, devaluaciones ocultas y un desastre natural que noquean al peso mexicano

Económicamente ha sido un año turbulento lleno de contradicciones, un peso demasiado volátil y una increíble habilidad mediática para que no se mencione la palabra devaluación en ningún medio.

La moneda encontró en una figura televisiva y empresarial a su principal enemigo: Donald Trump. Es increíble cómo el encargado de despedir gente en el reality show, El Aprendiz, pudo cautivar a la masa electoral estadounidense. Al convertirse en presidente de la nación más poderosa del mundo elevó a estatus de Estado los caprichos de alguien con problemas de identidad y con un profundo desprecio por las minorías, particularmente en los mexicanos. Su sola llegada a la presidencia fue un nockout directo y sin mediación para el peso mexicano que cayó estrepitosamente.

Las condiciones de extrema pobreza y el lamentable estado de justicia social en los estados que aportan mayor riqueza a la nación, llegan a su nivel más alto en la historia. Otro sinsentido de nuestros días, lo cual resulta ser una constante, pero que rebasa los límites de lo imaginable.

Pareciera que los párrafos precedentes son suficientes para cerrar un análisis triste, aunque todavía falta el colofón. La Tierra nos sacudió para recordarnos lo frágiles y efímeros que somos.

Y es ahí donde sucede la magia, en donde surge el mexicano que todos respetan y temen, el ciudadano empoderado y seguro de lo que debe hacer. Vaya lección de vida, de corazón, de espíritu, de firmeza, de solidaridad, entrega y sacrificio a lo largo y ancho de nuestro país.

Éxitos musicales nacidos de la tragedia

Mirando a las miles de personas formadas bajo la lluvia, sin comer, pasando de mano en mano, por filas numerosas, los escombros de piedra para llegar a quienes quedaron atrapados en los edificios que sucumbieron al derrumbe. No es difícil imaginar que esos sentimientos de raza, amor e integridad estuvieron presentes en Silvestre Revueltas al escribir su obra maestra Sensemayá, acompañamiento musical perfecto para todas las imágenes de mexicanos que lucharon y sufrieron por sus prójimos.

La música no ha sido ajena a estos momentos. Muestras de solidaridad desde un escenario para México hubo muchas, desde U2 hasta Lady Gaga, Chayanne, Miguel Bosé, Bronco, Camila, Julieta Venegas, Ángeles Azules, Café Tacvba y un largo etc.

Muchos tomaron los micrófonos como vehículo de apoyo a los damnificados de Oaxaca, Chiapas, Morelos, Puebla, Estado de México y la Ciudad de México. Tampoco es la primera vez que sucede, recordemos grabaciones históricas cuando el negocio de la música era vender discos de vinilo usados para recaudar fondos para otras causas humanitarias, como la hambruna en Etiopía, con la melodía We Are The World producida por Quincy Jones.

El terremoto de 1985 en México, también quedó plasmado en canciones que fueron éxito como Cantaré, cantarás —que si bien originalmente se lanzó para la causa de la hambruna— pronto encontró significado en la tragedia nacional. Otro ejemplo de la huella del temblor en la música, es el famosísimo tema del Tabasqueño Chico Che Dónde te agarró el temblor, o el tema Lagrimas en la lluvia, del Tri, y quizás poco recordado, pero no menos importante, el tema Cuentas Conmigo de Flans.

Diciembre ha llegado y seguimos aquí, quizás sin merecerlo. Deshojemos los días identificando las cosas buenas que nos dejó 2017.

¡Felices fiestas!

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