El nuevo modelo de justicia incluye la adopción de medidas alternativas como la Justicia Terapéutica, cuya aplicación tiene que ver con el cambio de paradigmas e inercias entre los operadores.

En el marco del nuevo sistema de justicia penal en México, puesto en operación desde el 2016, los medios de solución de conflicto, han sido una opción que busca evitar el saturamiento del sistema procesal. Una herramienta son los Tribunales Terapéuticos, que desde 1980 se han instaurado en varios países del mundo. El nuestro, siguiendo esta dinámica ha hecho lo propio para adecuar su marco legal hacia esta tendencia; sin embargo, el trabajo no ha sido fácil. La Dra. Sofía M. Cobo Téllez, investigadora del Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE) comenta en entrevista con Foro Jurídico los beneficios, retos y alcances de dichos tribunales.

En la actualidad, comenta, muchos de los Sistemas Judiciales en el mundo han adoptado procedimientos de Justicia Alternativa. La Justicia Terapéutica (JT) es una de ellas; se le conceptualiza como el “estudio de los efectos del derecho y los sistemas legales en el comportamiento, emociones y salud mental de las personas”; su objetivo fundamental evitar o minimizar los daños y lograr el bienestar de los involucrados en el Sistema Jurídico. Se opta, por una redefinición de los sujetos procesales, concibiendo a los operadores jurídicos como “Agentes Terapéuticos o Agentes de Cambio.”

Entre sus beneficios se encuentran:

  • Mayor flexibilidad e interés de las autoridades dentro del procedimiento.
  • Empatía para conocer las preocupaciones de los sujetos procesales.
  • Integración de servicios dentro del procedimiento.
  • Intervención judicial continua mediante la supervisión directa e inmediata de los participantes en el proceso, incluso después de terminado el mismo.
  • Esfuerzo interdisciplinario.
  • Colaboración de la familia, grupos comunitarios y organizaciones gubernamentales: Organizaciones de la Sociedad Civil.
  • Preferencia de medidas de socialización sobre las medidas represivas.

Todo esto reduce la reincidencia, el índice del delito y la población penitenciaria entre otros beneficios.

La Justicia Terapéutica, surgió en los años 80s en los Estados Unidos bajo el nombre de Therapeutic Jurisprudence (TJ) dentro del área clínica, particularmente de la salud mental. Con el pasar del tiempo se ha desarrollado como una importante alternativa para enfrentar determinados delitos, o como sustitución de medidas de encarcelamiento. Ambos campos, hasta la fecha, han mostrado atractivos resultados para disminuir la reincidencia, que han documentado varios académicos como Burke y Leben o Wexler.

A partir de su nacimiento en Estado Unidos en los años 80s ha sido empleada principalmente en asuntos penales, problemas de salud mental y en materia familiar. En 1989, ese país, se introducen las Cortes de Drogas en el Condado de Dade, Florida, la cual se caracterizó por apartarse de los modelos tradicionales de enjuiciamiento, concibiendo el consumo como un asunto de salud que tiene consecuencias penales.

Los Tribunales de Tratamiento de Drogas, Cortes de Drogas o Programas de Justicia Terapéutica especializada para personas con consumo de sustancias psicoactivas (como se llama en México) son uno de los Programas más utilizados en el mundo. En la actualidad se aplican en países como Estados Unidos, Chile, Argentina, Barbados, Bermudas, Islas Caimán, Jamaica, Trinidad y Tobago, Brasil, Costa Rica, República Dominicana, Panamá, Australia, Bélgica, Irlanda, Nueva Zelanda, Noruega, Reino Unido entre otros.

En Chile se enmarca entre las denominadas Salidas Alternas, como suspensión condicional del procedimiento, son una alternativa al encarcelamiento. De entre los requisitos, las penas deben de ser menores a 3 años y una ausencia de condenas previas, los delitos en que procede son: robo, lesiones leves, desórdenes públicos, delitos de violencia intrafamiliar, daños simples, portación de armas blancas, entre otros.

En España, en 2001 se creó el programa, Ruptura de pareja, no de familia, desarrollado por la Unidad de Psicología Forense de la Universidad de Santiago de Compostela y en colaboración con la Universidad de Vigo. Es un programa que fomenta una relación inter-parental basada en la cooperación y colaboración; redefine la relación de cónyuges a padres y promueve un estilo de comunicación asertivo y abierto. Además, pretende desjudicializar la relación inter-parental y disminuir los efectos negativos de la separación en los menores, asimismo, promueve estrategias de afrontamiento adecuadas a la nueva situación para todos los miembros de la familia.

A estos, relata la investigadora del INACIPE, se suman, por ejemplo, Cortes de Re-entrada, en Nueva York, Cortes de Violencia Familiar, en Chicago, Programas especializados en justicia juvenil, en Costa Rica. Conocidos también como Cortes de Resolución de Conflictos (Solving Courts) debido a que su objetivo fundamental es resolver los conflictos subyacentes al delito con resultados terapéuticos eficaces a largo plazo.

La Corte Terapéutica en México

Las normas jurídicas que participan en la Justicia Terapéutica son la Constitución mexicana (reforma en materia de Seguridad Pública y de Justicia Penal de 2008 y de Derechos Humanos de 2011), el Código Nacional de Procedimientos Penales (CNPP) de 2014, la Ley Nacional de Ejecución Penal (LNEP) de 2016 y la Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia para Adolescentes (LNSIJA) de 2016 son las normas que han participado en TJ desde el ámbito penal en nuestro país. De todas estas leyes, sólo la Ley Nacional de Ejecución Penal en su Título Quinto denominado “De los Beneficios Pre-liberaciones y Sanciones no Privativas de la Libertad”, dentro del Capítulo VIII (artículos 169-189) contempla expresamente a la Justicia Terapéutica como sustitutivo en Etapa de Ejecución Penal y tiene como finalidad atender integralmente a las personas sentenciadas cuyo delito tiene una relación directa con la dependencia a sustancias psicoactivas.

Si consideramos a la Ley (norma jurídica) como agente terapéutico, todas las normas jurídicas producen consecuencias en las emociones y salud mental de las personas a las cuales se aplican. Para que una norma sea considerada terapéutica, debe minimizar los daños provocados con su aplicación, al realizar un análisis exhaustivo de las mismas en nuestro país y en el mundo, podremos encontrar inmersos principios de Justicia Terapéutica que directa e indirectamente se están aplicando.

La especialista refiere que los retos parten de lograr la transición del modelo tradicional de justicia (aplicado en México desde la inclusión de la pena privativa de la libertad, en 1931), al nuevo modelo de justicia alternativa, específicamente en el Sistema de Justicia Penal Acusatorio Adversarial que, aunque entró en vigor desde el año 2016, aún se encuentra en proceso de consolidación.

Recordemos, refiere, que el nuevo modelo de justicia incluye la adopción de medidas alternativas como la Justicia Terapéutica, cuya aplicación tiene que ver con el cambio de paradigmas e inercias entre los operadores, razón por la cual, hacia su implementación, la capacitación y profesionalización de los mismos es un gran reto en México. A esto hay que sumar la sensibilización de la comunidad acostumbrada a entender a la justicia con un enfoque represivo.

Un ejemplo de lo anterior, se encuentra en la individualización de sanciones penales, en donde a pesar de que los códigos contemplan toda una gama de sanciones alternativas, en la práctica sólo se registran significativamente las multas y la reparación del daño (aunque esta es una consecuencia jurídica del delito). “Entre las principales razones por las que no se hace uso de otras medidas, menos gravosas que la prisión y más adecuadas para tratar delitos menores, están la falta de regulación para su instrumentación y, principalmente, a que no existe la infraestructura, los recursos y la organización para darles seguimiento.”

Para muestra de lo anterior, la Dra. en Derecho compartió estadísticas de México Evalúa, en donde se advierte que en 2011, sólo al 3.6% de las personas que recibieron una sentencia condenatoria en el ámbito de competencia local, no se les impuso una sanción privativa de libertad. En el caso de los delitos del fuero federal, sólo 0.6% de las sanciones no contemplaron la prisión como pena. Es decir, aun cuando el derecho penal mexicano prevé otras alternativas, los operadores judiciales prefieren el uso de la prisión como principal herramienta en contra de las conductas transgresoras y esto, aun cuando sean delitos menores. “Con este tipo de datos podemos concluir que el principal reto es optimizar la Justicia sin limitar el desarrollo de las personas involucradas en los procedimientos.”

Es importante resaltar que la JT implica la existencia de Programas Interdisciplinarios, por lo que considero que otro gran reto es generar mecanismos de coordinación efectivos, no solamente entre las autoridades, sino también con instituciones privadas, a fin de trabajar hacia objetivos comunes. En nuestro país, hasta hace poco tiempo la sociedad civil no se comprometía en este tipo de tareas, pues se pensaba que les correspondían sólo al Estado; ahora es cuando se han creado organizaciones civiles enfocadas en atender este tema.

¿Justicia Terapéutica para todos?

En la experiencia de la JT a través de los años, se ha aplicado fundamentalmente en cortes especializadas para el tratamiento de delitos asociados con características y situaciones específicas como: adicciones, violencia doméstica, delincuencia juvenil, justicia familiar, reinserción social entre otras. Al existir ciertos Programas Especializados, cada uno cuenta con candidatos idóneos; por ejemplo, los Tribunales de Tratamiento de Drogas van dirigidos a personas que cometen delitos y tienen una relación directa con el consumo de sustancias psicoactivas (farmacodependientes).

Sin embargo, opina Cobo Téllez, la Justicia Terapéutica debe dirigirse a todos los ciudadanos, debido a que somos destinatarios de las leyes y tanto la ley, los procesos judiciales y el actuar de los operadores deben producir una experiencia de legalidad, en la cual nos sintamos vinculados con la norma y, por lo tanto, la cumplan.

El Papel de los Operadores en la JT

La Dra. Sofía Cobos, señala que el Ministerio Público, Fiscales y/o Jueces como receptores de los casos y quienes toman las decisiones sobre éstos; son quienes pueden considerar a la justicia terapéutica como alternativa a la solución del conflicto. Los defensores, en su carácter de acompañantes del imputado, tienen la posibilidad más directa de procurar que sus defendidos conozcan y valoren los beneficios de la justicia terapéutica y solicitar su aplicación, no sólo en el proceso, sino también en su vida personal y social. Por último, apunta, los policías en su carácter de proximidad social, son los encargados de canalizar a los posibles candidatos, dar el seguimiento de los casos -a través de las visitas domiciliarias y de trabajo, con familiares o vecinos, por ejemplo- y emitir reportes que apoyan las decisiones del juez durante y al finalizar el tratamiento.

La principal tarea de todos como operadores consiste en aplicar “Prácticas Terapéuticas” a fin de que, con su actuación, se produzcan efectos positivos y minimicen los daños que directa o indirectamente se puedan causar en la aplicación de la ley. Para ello, resulta necesario integrar servicios multidisciplinarios, principalmente desde el área de la salud, pero también servicios de inclusión social, a fin de resolver los conflictos subyacentes que motivaron la intervención judicial.

Algunos ejemplos de buenas prácticas terapéuticas de los operadores del Sistema de Justicia en general (no solamente en materia penal) pueden ser las siguientes: interacción respetuosa con los sujetos procesales, escuchar a las partes, preguntar sus necesidades, orientarlos a servicios especializados, reconocer logros, respetar sus derechos humanos, vincular a la familia o amistades como redes de apoyo. Para lograrlo, necesitan de capacitación y sensibilización constante en materia de Justicia Terapéutica, estrategias de motivación y persuasión, habilidades de comunicación, liderazgo y destreza en las decisiones de equipo; además de la creación de mecanismos de coordinación efectivos con instituciones, tanto públicas como privadas.

En México, los Estados que han aplicado Programas de Justicia Terapéutica (Estado de México, Chihuahua, Nuevo León, Chiapas, Durango, Morelos y Puebla) lo han hecho de manera profesional y efectiva. Se sugiere ampliar los Programas en cuanto a su materia –no sólo penal– y extensión territorial para que más Estados participen en su aplicación, a fin de que los beneficios impacten sobre mayor número de personas en nuestro país.

1 comentario

  1. El tema de la justicia terapéutica, es una tema que nunca había escuchado como tal, a pesar de que ya es muy viejo. pero en realidad se me hace una gran idea por que, muchas veces nos enfocamos en castigar el comportamiento de los delincuentes, se les encarcelas a donde están con mas delincuentes y al final salen peor. por eso es mejor buscar la raíz del problema y saber tratarlo, con eso, terapias y en vez culpa mal a los delincuentes pensar que también son victimas y que terminaron ese camino de delincuencia debido a que nadie se preocupo por tratar sus problemas.
    ojala que este tema avance mas en mexico, que las cárceles dejen de tratar como insectos a tus presos y comenzar realmente a ayudarlos.

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