Lic. Elías Kuri Terrazas

“En esta maldita celda, donde reina la tristeza, no se castiga el delito, se castiga la pobreza”.

Escrito en la pared de una cárcel mexicana

tunel1Por él pasó “el Chapo” Guzmán de una manera, “…más que lamentable”, según Enrique Peña Nieto. Pero también, en el 2013, pasó otro capo muy famoso en los ochentas, Rafael Caro Quintero, de una manera un poco más institucional, con la orden de un juez. El túnel es tan amplio que cupieron los cientos de millones de dólares que se robó Raúl Salinas de Gortari. No es nuevo, no lo acaban de excavar, se ha ido haciendo más grande a través del tiempo. No es uno, son varios que se han construido, no por una cuadrilla de trabajadores, si no por miles de mexicanos que hemos puesto nuestro granito de arena; o más bien, nos lo hemos llevado, dejando ese gran agujero. Lo utilizamos al pasar por debajo de cuanta ley se ha promulgado, incluso de la Constitución. Se puede transitar libremente por él, está acondicionado, es rápido y cómodo. Claro, siempre y cuando se tenga el dinero para pagar la cuota.

Pero, lo que es una ventaja para algunos, es una desgracia para muchos otros. El túnel nos ha dividido de una manera muy radical, ha partido a México en 2; quienes podemos usarlo pagando la respectiva cuota y quienes no tienen manera de entrar. Por eso, el agravio es doble, ya que no sólo es el causado por la escasez de recursos, sino por la ausencia de justicia y dentro de las desigualdades, ésta es la más devastadora. Podemos ser de diferentes clases sociales, de niveles de ingreso muy separados, tener creencias y religiones distintas, pero hay, o debería de haber, algo en lo que nada de esto importara y eso es la aplicación de la Ley. La verdadera desigualdad, la que está acabando con este país, no es la económica, sino la provocada por la falta de justicia. Es la que más hiere, la que más agravia, la que más lastima, la que más resentimiento deja. Porque como dijo Montesquieu “…No hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y bajo el calor de la justicia”.

La verdadera desigualdad, la
que está acabando con este
país, no es la económica, sino
la provocada por la falta de
justicia.

tunel2Nos asombramos del México violento que vivimos, pero no deberíamos de hacerlo; quien no tiene acceso a la justicia, buscará la forma de hacerla valer por su propia mano. Hace algunos años, el ex Presidente Ernesto Zedillo, comentó en Davos, Suiza, que nuestro país necesitaba 3 cosas para salir adelante: Estado de Derecho, Estado de Derecho y Estado de Derecho. No podría estar más de acuerdo con él. Para lograrlo, debemos eliminar la impunidad; pero primero, es necesario acabar con la corrupción. Y aquí viene la parte más complicada, el comprender que nosotros somos una parte importante de la solución. Tú y yo, que tenemos la posibilidad de seguir tomando el Túnel, que podemos pagar la cuota, que nos puede resultar cómodo y benéfico; debemos elegir si lo que queremos es un país del cual nos sintamos orgullosos de dejar a nuestros hijos o si queremos resignarnos con el México actual.

Y tú, ¿qué decides?