El pasado mes de noviembre, la ríspida comparecencia en el Senado del Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, fue un claro ejemplo del malestar y el reclamo ciudadano por los “magros” resultados que se han tenido en el combate a la inseguridad y la violencia.

Este malestar se justifica con las cifras dadas a conocer por la Secretaria Técnica del Sistema Nacional de Seguridad Pública, sobre el aumento de los niveles de inseguridad en los últimos 5 años y que octubre fue el mes más violento y con más homicidios dolosos de los últimos 20 años. Aunado a la sensación de que cada día la delincuencia se apodera de la vida de los mexicanos, sin que se vea medida o acción que revierta o contenga este fenómeno.

EPN disparó una emergencia nacional al desaparecer la Secretaría de Seguridad Pública

Con motivo de la crítica que le hizo de frente al Presidente de la República, la activista Ma. Elena Morera durante la clausura del Foro Sumemos Causas, respecto al incremento de la inseguridad, aseguró que se “vive una emergencia nacional” y que las propias cifras oficiales indican el incremento de delitos graves como homicidios dolosos y robos con violencia.

Su postura sobre sacar de la Secretaría de Gobernación las tareas de Seguridad, reavivó las voces que piden restablecer la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y que insisten en que EPN se equivocó en la estrategia de desaparecerla y transferir sus facultades a la poderosa Secretaría de Gobernación de Osorio Chong, argumentando que se ha demostrado que fue un error entregar las tareas de seguridad a un político, particularmente por la delicada situación que teníamos en esta materia en el 2012.

Independientemente del reclamo de Peña Nieto a ONGs que hacen “bulling” a las instituciones de seguridad, por no reconocer los esfuerzos que el gobierno realiza en la materia, él mismo aseguró que “la violencia se ha vuelto algo cotidiano en varios puntos del país, que el incremento de la inseguridad es real y que los delincuentes han regresado a espacios que se habían recuperado”.

La violencia en México debe atenderse por el gobierno en turno, no por su sucesor

En este contexto, Peña Nieto debería aceptar su equivocación de dejarle al titular de la política interior las tareas de seguridad, que desvían su atención de otros problemas que prevalecen en la compleja sociedad mexicana.

Debe rectificar el rumbo frente una estrategia que no dio los resultados que le ofreció a la ciudadanía, y enviar de inmediato una iniciativa que restablezca la Secretaría de Seguridad Pública y no ponga al frente de ella a un político que la use como trampolín para sus aspiraciones, sino a una persona con experiencia en la materia, honesto, comprometido con el Derecho y el respeto a la legalidad, que puede provenir del sector público, la judicatura o la academia.

Desde luego que también es justo reconocer que gran parte de la culpa la tienen los gobiernos estatales y municipales, que no han hecho su parte para remontar este flagelo y se han desgastado en la inútil discusión sobre si la solución está en el mando policial único o mixto, sin avocarse a capacitar, profesionalizar y mejorar a sus cuerpos policíacos.

Lo aconsejable sería que el Presidente Peña Nieto no espere que el ajuste lo haga su sucesor, pues sin duda éste será un punto central en las propuestas de todos los candidatos presidenciales. Ya AMLO lo anunció en la presentación de su Proyecto de Nación en el Auditorio Nacional, asegurando que si gana las elecciones, tendremos nuevamente una SSP.

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