50401124. México, D.F.- En el salón Adolfo López Mateos de la Residencia Oficial de Los Pinos, José Antonio Meade, secretario de Relaciones Exteriores, entregó Cartas de Naturalización a 150 nuevos mexicanos.
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En lo que parecía algo imposible en nuestro país, el pasado mes de abril los diputados aprobaron por mayoría calificada de 370 votos reformar 8 artículos de la Constitución para eliminar el fuero a todos los servidores públicos, incluido el Presidente de la República. Se pretende que todo servidor público —incluido el titular del Ejecutivo Federal—, sea sujeto de juicio político y puedan ser procesados en tiempo real por actos de corrupción y delitos graves. Aunque la paternidad de la ley se la adjudican los priistas al candidato Meade, lo cierto es que se trata de una añeja demanda social que tomó fuerza recientemente frente a los escandalosos y generalizados casos de corrupción de gobernadores de todos los partidos. No obstante que todos en el Senado frenaron la aprobación de la reforma por considerar que su desaparición total afecta al régimen democrático, estuvieron de acuerdo en acotarla para evitar que continúe como un escudo contra la corrupción, una patente de corso para delinquir o un instrumento que genere la impunidad de la clase política. Como lo ofreció en tribuna el senador priista Emilio Gamboa Patrón, confiamos en que antes de concluir el 31 de agosto, la actual legislatura, diputados y senadores, cumplan su compromiso con la sociedad y afinen la minuta, y en un periodo extraordinario la aprueben para que cualquier servidor público que cometa un delito, sin importar su jerarquía, enfrente a la justicia. No debemos esperar hasta el 2019, con un nuevo presidente, para que se concrete la desaparición del fuero.

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