La Trata de Personas en México

Héctor Flores Mercado

La trata de personas se convirtió en un problema de alto impacto en la sociedad mexicana y en el mundo entero. Ante ello organizaciones civiles y organismos internacionales se han dado a la tarea de presionar a las autoridades para acotar ese fenómeno mediante leyes que penalicen el delito con mayor rigor, pero al mismo tiempo a toda la cadena que forma parte de uno de los actos que viola los derechos humanos y atenta contra la libertad y la dignidad de las víctimas. La trata de personas es, a decir de los hechos, la esclavitud del siglo XXI.

Este fenómeno es definido por la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional (ONUDC) como la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Terribles métodos de las redes criminales dedicadas a la trata de personas, funcionan casi siempre de la misma forma:

  1. Captación: De acuerdo a la forma final de explotación, esta etapa puede realizarse por el engaño o por la fuerza que en todo caso ejerce un reclutador.
  2. Traslado: Para ejercer una coerción más efectiva, el explotador asegura el aislamiento de la víctima. Esto dará oportunidad de mermar en lo consiguiente la voluntad moral, física y psicológica de la víctima, creando un obstáculo a la comunicación más inmediata con sociedad y familiares, facilitando así diversos métodos coercitivos.
  3. Explotación: Al final de la cadena, se encuentra el explotador, quien será el sujeto que regularmente obtendrá un beneficio económico, manifestando así un derecho de propiedad sobre la víctima de forma ilícita.

Ilustración 1. (Flujo de la Trata de Personas)

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Por todas las características mencionadas, la trata de personas es un delito que viola sistemáticamente todos los derechos de quien la padece. Deja a la víctima a expensas de múltiples maltratos del orden psicológico y físico que difícilmente son borrados desde una perspectiva convencional. La ONUDC estima en 32 mil millones de dólares las ganancias anuales que este infame delito genera entre explotación sexual, explotación laboral y tráfico de órganos, afectando al rededor de 2,5 millones de personas. Entre el 22% y el 50% de este total está conformado por niñas y niños extraídos tanto de zonas rurales como de grandes urbes, siendo las ciudades, centros turísticos y de paso a transporte comercial, el destino final de la mayoría de las víctimas de explotación sexual.

Trata de Personas en México

Por sus características geográficas, México actualmente es considerado un país de origen, tránsito y destino de la trata de personas. Tomando en cuenta las difíciles fronteras norte y sur, el caldo de cultivo propicia redes que buscan robar humanos migrantes en su curso por las regiones de Chiapas, Quintana Roo, Veracruz, Puebla y Tlaxcala, estructurando un infame corredor que oferta tanto a niñas para el comercio sexual, como esclavos agrícolas. Por otra parte, el resultado de la suma correspondiente a la demanda, falta de reglamentación y homologación de la Ley para Prevenir y Combatir los Delitos en Materia de Trata de Personas, ha permitido el crecimiento desmedido del delito y se ha mostrado como una alternativa para diversas organizaciones criminales que inclusive deben ya su desarrollo e infraestructura a esclavos técnicos con fines específicos.

La trata de personas es, a decir de los hechos, la esclavitud del siglo XXI.

En octubre de 2012 la Fundación Colombiana In Sight Crime publicó “Esclavos Especializados”. Se trata de una investigación que arroja escalofriantes cifras que alertan sobre la desaparición de ingenieros civiles, en sistemas y demás profesionales que tras su ausencia, dejan ver un posible rastro en los complejos sistemas de comunicación hallados por las fuerzas armadas en los últimos años. Tan sólo durante 2011, la Comisión de Seguridad del Senado mexicano tomó conocimiento de una decena de estos casos, empezando con el de Alejandro Alfonso Moreno Baca, un joven de 34 años, ingeniero en sistemas, que desapareció el 27 de enero, cuando conducía por la autopista de cuota Monterrey-Nuevo Laredo; luego, 10 más fueron documentados.

“En septiembre del año pasado, el Ejército desmanteló una red de telecomunicaciones del crimen organizado en Jalisco y otra en Coahuila, mientras que la Marina desarticuló una más en Veracruz, con 13 antenas activas, aunque el descubrimiento más significativo vino casi un año después de la desaparición de Alejandro Moreno Baca, el 12 de diciembre de 2011, cuando el Ejército descubrió una red clandestina de radiocomunicación al servicio del Cártel de Los Zetas, con estaciones en Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí, y que constaba de 167 antenas y 155 repetidoras, que enlazaban mil 450 radios, mil 300 celulares, mil 350 aparatos Nextel, todo controlado a través de 70 computadoras.” Advierte Paris Martínez de Animal Político para In Sight Crime.

Trata de personas_1Con respecto al delito de trata de personas con fines de explotación sexual, el panorama no es más alentador. En México existe la cultura que fomenta no sólo la demanda de humanos a manera de mercancía, también hay regiones que promueven la explotación sexual como una forma de vida. Tenancingo, Tlaxcala, es un pueblo que vive un secreto a voces. Como una siniestra tradición familiar, los jóvenes aprenden de sus familiares cómo engañar a una niña; como todo cazador, buscan la vulnerabilidad y en ella establecen el cimiento del engaño que eventualmente surtirá la demanda en regiones centrales del país como la ciudad de México y de ahí formar una ruta que con suerte les mantendrá en los límites con EEUU (Tijuana, Ciudad Juárez, Nogales, etc) o lamentablemente les pondrá en el país vecino, en ciudades como Nueva York, Los Angeles o San Francisco, complicando la acción directa por su rescate y contra sus agresores.

En la crónica Un Padrote Nunca se Enamora de Alejandro Almazán, un proxeneta relata:

“Algunos padrotes se mueven en las centrales camioneras, como la Tapo o la Capu; otros en los antros o en las universidades de Puebla; unos se jalan pa’los pueblos, pero yo no. Yo me muevo en las agencias de trabajo. Hay una en Puebla. Se llama Limpieza Profunda. Ai van un resto de viejas bonitas, jovencitas y con un chingo de carencias. Yo las analizo, las estudio bien pa’encontrar a la más necesitada. Llego y le digo que ando buscando sirvienta, que salgo mucho por negocios y que la quiero de tiempo entero. Me la llevo a mi casa, en Tenancingo, conoce a mi familia y en poquitos días, después de que mi mamá y yo la terapiamos, ya es mi novia. En chinga me la llevo a Tijuana con el cuento de que allá tengo bisnes. La dejo en una casa con unas putas que la van terapiando y yo me salgo todo el día a jugar billar o a andar por ai con los amigos. Como a los tres o cuatro días le digo que me está yendo mal, que me siento frustrado, que la casa que le prometí no se la podré comprar. Como entonces ella ya está enculada y terapiada por las otras, me pregunta que en qué puede ayudarme y es ahí cuando le suelto el sablazo y le digo que una comadre se metió de puta, pero nomás fue en lo que sacó pa’comprarse su casa. Hay viejas que le entran en chinga al negocio, pero otras no, son como más necias…” 

Desde nuestra perspectiva y experiencia con sobrevivientes de explotación sexual, los mecanismos siempre se apegan a la regla. El proceso de captación se rige por lineamientos que se encontrarán una y otra vez como un patrón: la misma herida marcada en diferentes mujeres.

Existen Víctimas y Sobrevivientes

Los medios de comunicación como el cine y otros proyectos visuales, buscan siempre el retrato en primera persona del alcance de la trata de personas. Existe un delincuente, existe un delito, una víctima, la autoridad que toma cartas y por último el rescate, hecho que será la vuelta de tuerca y conclusión de una historia que para sus fines busca sensibilizar y formar conciencia en la materia. Lo ideal será ir más allá y concentrarnos en la traducción directa que la realidad nos plantea. Cierto que existen víctimas y para ellas se trabaja ya en múltiples adecuaciones, desde el activismo se hace para crear constantemente un entendimiento de la problemática, pero será necesario contar que también existen sobrevivientes de ese flagelo.

El espectro del delito de trata no sólo afecta a la víctima en su momento, también al entorno directo para cada caso en particular, sea la familia o núcleo social del cual era parte hasta el día de su captación; situación que obliga a quienes trabajamos por la reintegración, a tomar acción no sólo directamente sobre la sobreviviente. En la mayoría de los casos el apoyo será brindado a familiares directos de manera moral e inclusive económica para generar un ambiente de estabilidad que permita no sólo llevar a buenos términos la reintegración, sino también los procesos legales que el rescate o denuncia habrán generado hasta ese momento. Para esto último, resulta de suma importancia crear parámetros que estimulen el estudio e implementación de protocolos que aseguren un buen proceso para sobrevivientes, haciendo uso no únicamente de la jurisprudencia, sino también del sentido común para no victimizar por segunda o tercera ocasión a sobrevivientes.

32 mil millones de dolares son las ganancias anuales que la trata de personas genera entre explotación sexual, explotación laboral y tráfico de órganos, afectando alrededor de 2.5 millones de personas.

En una entrevista de Adrián Espinosa para El Universal, Germán Villar Presidente de Fundación Reintegra A.C., plantea “El Vía Crucis de la Trata”. En él relata el caso de Lucía y Gabriela (de 13 y 14 años de edad respectivamente), quienes fueron víctimas de Ramos Benítez. Un individuo que luego de ser sentenciado a 12 años por el delito de corrupción de menores, fue puesto en libertad unos meses después ya que la Juez consideró que “lo corrompido no se puede corromper”, aludiendo a la situación de calle que ambas víctimas relataban en su expediente. No ha sido ni el primero ni un caso aislado. A finales del año 2012, diversos organismos sociales e inclusive el propio Gobernador del Estado de Tlaxcala, Mariano González Zarur, denunciamos que debía ser revisado el caso de Valentín Rojas Rojas, quien tras someterlo a un proceso legal, fue sentenciado a 11 años de prisión. Meses después la defensa de Rojas Rojas promovió un juicio de apelación ante la Sala Penal, en el que los magistrados Mario Jiménez Martínez y Francisco Flores Olayo votaron a favor de la absolución del acusado justificando que éste se retractó de su declaración inicial, argumentando además “problemas de salud” que no le permitieron razonar bien dicha declaración. En este sentido, González Zarur aseveró que el fallo de la Sala Penal del TSJE es inapelable, por lo que el Gobierno estatal y la Procuraduría local no pudieron tomar cartas en el asunto, pronunciando entonces su postura por un juicio político en contra de los 2 magistrados que liberaron al lenón. El caso fue poco a poco desapareciendo de la voz de la opinión pública, quedando desolado dentro del proceso penal 13/2011 del Juzgado Cuarto de Guridi y Alcocer, relacionado en la averiguación previa número 12/2011/UEIDTP.

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Actualmente, como organización dedicada a la reintegración de sobrevivientes y lucha por los derechos humanos, tenemos como una de las funciones primordiales brindar el apoyo necesario al momento de la acogida. Posteriormente realizar los acompañamientos y apoyos necesarios para llevar a buenos términos los procesos legales y buscar el cumplimiento de la ley; además, procurar toda la ayuda necesaria para restaurar en lo psicológico y lo social a cada sobreviviente, en nuestro caso, mujeres que antes fueron víctimas de explotación sexual. En este sentido, las organizaciones somos indispensables para la protección a corto, mediano y largo plazo de sobrevivientes, situación que sería sumamente difícil de llevar por el sujeto mismo sin los apoyos mencionados y abogados, jueces y sociedades comprometidas en esta lucha que demanda que se abre paso en ese eterno diálogo entre ley y justicia.

La falta de reglamentación y homologación de la Ley para Prevenir y Combatir los Delitos en Materia de Trata de Personas, ha permitido el crecimiento desmedido del delito.

En su Capítulo III “Del Resarcimiento y Reparación del Daño”, la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos delitos, señala en su Artículo 48: “Cuando una persona sea declarada penalmente responsable de la comisión de los delitos previstos en esta Ley, el Juez deberá condenarla al pago de la reparación del daño a favor de la víctima u ofendidos, en todos los casos.” Con lo cual sugiere una obligación del Estado ver por el apoyo que eventualmente ayudará a la reintegración de sobrevivientes; es además, obligación de todos vigilar el cumplimiento de esta y otras leyes relacionadas.

Refugios Especializados para Sobrevivientes de Trata de Personas

Con los antecedentes descritos, hay que sumar la necesidad de apoyar refugios e instituciones especializadas en atención a sobrevivientes del delito de trata de personas. En México sólo existen 4 con estas características plenamente establecidos para atender a todas las sobrevivientes rescatadas, a pesar de que Estados como Puebla ya trabajan en la construcción de uno nuevo, se vuelve indispensable también canalizar los apoyos a los ya existentes, en donde los periodos de trabajo han permitido definir esquemas de trabajo que centralizan con base a los requerimientos específicos de cada individuo.

Como ejemplo bien podríamos tomar la relación que existe entre Fundación Camino a Casa A.C. y la propia Fundación Reintegra A.C., en donde la primera establecerá los primeros puntos de acción a tomar para cada beneficiaria; atendiendo así a niñas que van de los 6 años en adelante, que serán dispuestas a atención psicológica de primer orden y recuperación de trámites escolares si es el caso. Así también, con el establecimiento de acciones en lo legal y otras estrategias contempladas en un modelo de atención único en México que culminará con la plena reintegración a partir de oportunidades generadas con el apoyo de sociedad civil.

En Fundación Reintegra, específicamente, trabajamos a diario para dar seguimiento a tratamientos médicos, psicológicos y sobre todo, apoyar sus proyectos personales educativos y de negocios con un alto sentido de calidad. Por todo lo anterior, la sugerencia es acercarse a estas y otras organizaciones que luchan por los derechos humanos, contra la trata de personas y por sobrevivientes de dicho delito. Estas asociaciones civiles necesitan apoyo para continuar esta indispensable labor ya sea de manera directa o indirecta.

Informarse, Informar a otros y Denunciar desde las Posibilidades de cada uno es el Primer Paso

Actualmente se trabaja en un reglamento que obligue al cumplimiento de La Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos delitos. Este paso obligará a instancias específicas al cumplimiento de dicha Ley, haciéndola más óptima para beneficiar en lo consecuente a víctimas, sobrevivientes de trata y a la sociedad en general. Por último, cabe señalar que sólo 19 estados tienen una ley para prevenir y atacar el delito, y sólo en el Distrito Federal y Chiapas existe un reglamento para operar la ley. Infórmate/Informa/¡Denuncia!

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